miércoles, 18 de julio de 2012

Venezuela: ¿Una amenaza para Washington?


La sequía en EE.UU. planta la
 ‘semilla’ de un colapso
 alimenticio mundial. 

Los ciegos cubanos van al cine



Venezuela: ¿Una amenaza para Washington?

Desde la primera vez que Hugo Chávez fue electo presidente de Venezuela en 1998, Washington y sus aliados han intentado socavar su mandato. Cuando Chávez apenas era candidato presidencial, el gobierno de Estados Unidos le negó una visa para participar en algunas entrevistas televisadas en el país norteamericano. Luego, cuando ganó las elecciones presidenciales, el entonces embajador estadounidense en Caracas, John Maisto, lo llamó personalmente para felicitarlo y ofrecerle su visa. Los meses siguientes estuvieron llenos de intentos de “comprar” al nuevo presidente de Venezuela. Empresarios, políticos y jefes de Estado, desde Washington a España, lo presionaban para que se subordinara a sus agendas. “Vente con nosotros”, le urgía el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, seduciéndolo con ofertas de lujo y riqueza, si simplemente cumplía con sus órdenes. Cuando Chávez no se dejó comprar, lo sacaron con un golpe de Estado, el 11 abril 2002, financiado y diseñado desde Washington. Cuando el golpe fracasó y el pueblo rescató la democracia y su presidente en menos de 48 horas, comenzaron a desestabilizar al país, intentando hacerlo imposible de gobernar. Desbordaron la nación con saboteos económicos, huelgas ejecutivas en la industria petrolera, caos en las calles y una brutal guerra mediática que tergiversaba la realidad del país a nivel nacional e internacional. El complot para asesinarlo con paramilitares colombianos en mayo 2004 fue impedido por las fuerzas de seguridad del país. Meses después, intentaron revocar su mandato a través de un referéndum revocatorio en agosto 2004, pero el pueblo lo salvó con un voto de 60-40.
Imagen: AFP. El presidente Hugo Chávez regresa al poder, luego de un fallido golpe de estado en abril de 2002. Mientras más popular se hacía, más millones fluían desde las agencias de Washington a los grupos antichavistas para desestabilizarlo, desacreditarlo, deslegitimarlo, derrocarlo, asesinarlo o sacarlo de cualquier manera. En diciembre 2006, Chávez fue reelecto con el 64% de los votos. Su aprobación crecía dentro de Venezuela y por toda América Latina. Nuevos gobiernos en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Uruguay y varios países caribeños se unieron a las iniciativas de integración, soberanía y unión latinoamericana y caribeña impulsadas desde Caracas. Washington comenzó a perder su influencia y control sobre su antiguo “patio trasero”. Fueron creados la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), PetroCaribe, PetroSur, TeleSUR, Banco de ALBA, Banco del Sur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En ninguna de esas organizaciones está Washington, ni la élite que antes dominaba la región, imponiendo sus intereses por encima de los pueblos. En enero 2005, la nueva secretaria de Estado, Condoleezza Rice, dijo que Chávez era “una amenaza” para la región. Justo después, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) colocó a Venezuela en su lista de los ‘Top 5 Hot Spots’ (cinco lugares más inestables) del mundo. Unos meses después, el reverendo estadounidense Pat Robertson declaró públicamente que era mejor “asesinar” a Chávez, en lugar de iniciar una guerra contra Venezuela, que costaría millones de dólares. Ese mismo año, cuando Venezuela suspendió la cooperación con la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA), por estar inmiscuyéndose en sus asuntos internos, espiando y saboteando su trabajo antidroga, Washington clasificó a Venezuela como un país que “no coopera en la lucha contra el narcotráfico”. Nunca presentaron pruebas para fundamentar sus graves acusaciones. En febrero 2006, el entonces director nacional de Inteligencia, John Negroponte, se refirió a Venezuela como un “peligro” para Estados Unidos. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, comparó a Chávez con Hitler. Ese mismo año, Washington estableció una Misión Especial de Inteligencia para Venezuela y Cuba, reorientando recursos de la comunidad de inteligencia estadounidense para aumentar sus operaciones en estos lugares, considerados “amenazas” para Estados Unidos. En junio de 2006, la Casa Blanca colocó a Venezuela en una lista de países que “no apoyan suficientemente la lucha contra el terrorismo” y lo sancionaron con una prohibición de poder comprar armas y equipos militares de empresas estadounidenses o aquellas que utilizan tecnología estadounidense. Nunca mostraron evidencias de los supuestos vínculos de Venezuela con el terrorismo. En 2008, el Pentágono reactivó la Cuarta Flota de la Armada, la comandancia militar estadounidense encargada de América Latina y el Caribe. Había sido desactivada en 1950 y no funcionaba desde entonces, hasta que decidieron que era necesario aumentar la presencia “y fuerza” militar de Estados Unidos en la región. En 2010, Washington acordó con Colombia establecer siete bases militares en su territorio. Un documento oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos justificaba estas bases debido a la “amenaza de los gobiernos antiestadounidenses en la región”.  En la prensa internacional, decían que Chávez era un dictador, tirano, autoritario, narco, antiamericano, terrorista, pero nunca presentaron pruebas para tan peligrosos sobrenombres. Convirtieron la imagen de Venezuela en violencia, inseguridad, crimen, corrupción y caos, sin mencionar los grandes logros y avances sociales durante la última década, ni las causas de las desigualdades sociales dejadas desde gobiernos anteriores.  Durante años, un grupo de congresistas estadounidenses, demócratas y republicanos, han intentado colocar a Venezuela en su lista de “Estados terroristas”. Destacan la relación entre Venezuela e Irán, Venezuela y Cuba y hasta Venezuela y China, como evidencia de la “grave amenaza” que el país suramericano representa para Washington. Intentaron destruir la ALBA con el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras en 2009. Buscaron debilitar la UNASUR con el golpe contra Fernando Lugo en Paraguay en junio 2012. No funcionó. Dicen una y otra vez que Venezuela y Chávez son amenazas para Estados Unidos. “Hay que pararlo”, dicen, antes de que “lance sus bombas iraníes contra nosotros”. El presidente Barack Obama declaró en estos días que Chávez no era una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. El candidato Mitt Romney dijo que sí. La furia de los extremistas miameros cayó encima de Obama. Pero no deben preocuparse, porque Obama aumentó el financiamiento multimillonario a los antichavistas este año. Son más de 20 millones de dólares que han canalizado de las agencias estadounidenses para la campaña opositora en Venezuela.  ¿Es Venezuela una amenaza para Washington? En Venezuela, el único terrorismo que hay es de los grupos que buscan desestabilizar al país, la mayoría con el apoyo político y financiero de Estados Unidos. Los narcotraficantes son de Colombia, donde la producción y tránsito de drogas se han incrementado durante la invasión estadounidense en ese país a través del Plan Colombia. La relación con Irán, con Cuba, con China, con Rusia y con los demás países del mundo es una cooperación bilateral – o multilateral – normal entre países. No hay bombas, no hay planes de ataque, no hay secretos siniestros.  No, Venezuela no es ese tipo de amenaza para Washington. Es otra. La pobreza ha sido reducida en más de 50% desde que Chávez llegó al poder en 1998. Las políticas de inclusión de su gobierno han creado una sociedad de alta participación en las decisiones económicas, políticas y sociales. Sus programas sociales – las misiones– han garantizado atención médica gratuita, educación gratis y accesible -desde los niveles básicos hasta los más avanzados- alimentación a precios alcanzables y herramientas para crear y mantener cooperativas, empresas pequeñas y medianas, consejos comunales y comunas, para todo el pueblo. La cultura venezolana ha sido rescatada y valorada, recuperando el orgullo e identidad nacional, creando un sentimiento de dignidad en lugar de inferioridad. Medios de comunicación e información han proliferado durante la última década, asegurando espacios para la expresión de todos. La industria petrolera de Venezuela, nacionalizada en 1976 pero que funcionaba como una empresa privada, ha sido recuperada para beneficio del país y no de las multinacionales y de una minoría oligarca. Alrededor del 60% del presupuesto anual se dedica a los programas sociales en el país, con el enfoque principal en la erradicación de la pobreza. Caracas, la capital, ha sido embellecida. Los parques y plazas se han convertido en espacios de reunión, disfrute y seguridad para los visitantes. Hay música en las calles, arte en las paredes y un rico debate de ideas entre los habitantes. La nueva policía comunal trabaja en conjunto con las comunidades para luchar contra los terribles problemas de violencia, inseguridad y delincuencia, problemas que no se atacan solamente desde la superficie, sino desde la raíz. El despertar de Venezuela se ha expandido por todo el continente y hacia el norte por el mar Caribe. El sentimiento de soberanía, independencia y unión en la región ha enterrado la sombra de subdesarrollo y subordinación impuesta por los poderes colonizadores durante siglos pasados.  No, Venezuela no es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Venezuela es un ejemplo de cómo un pueblo levantador, frente a los obstáculos más difíciles y la fuerza brutal de las grandes potencias, puede construir un modelo en donde la justicia social reina y la prosperidad humana se celebra por encima de la prosperidad económica. Venezuela es el país donde millones antes invisibles, hoy son visibles, hoy tienen voz y el poder de decidir sobre el futuro de su patria, sin ser asfixiados por las garras imperiales. Hoy, gracias a la revolución liderada por el presidente Chávez, Venezuela es uno de los países más felices del mundo. Esa es la amenaza que representa el presidente Hugo Chávez y la Venezuela revolucionaria para Washington. Es la amenaza del buen ejemplo.   Twitter de Eva Golinger Detrás de la noticia, programa para RT en Español Eva Golinger en Facebook
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/expertos/eva_golinger/view/49334-Venezuela-Una-amenaza-para-Washington

La sequía en EE.UU. planta la

 ‘semilla’ de un colapso

 alimenticio mundial. 

El calor abrasador arrasa cosechas, lo que amenaza con un alza de los precios de los productos agrícolas en todo el mundo

EE.UU. se enfrenta a la peor sequía en medio siglo, lo que presagia un alza sin precedentes en los precios de los alimentos, advierten los expertos. Un informe del Centro Nacional de Investigación Atmosférica  de EE.UU. revela que el país ya afrontó un desastre de esta magnitud en 1956. Desde el punto de vista económico, el sector de la agricultura es el más afectado. Los campos fértiles se han convertido en desiertos sin vida, los ríos están resecos y los peces se mueren. De forma exponencial el sol abrasa sin piedad a los cultivos de soja, maíz y trigo. En los mercados del mundo impera el caos. El precio del maíz y de la soja, en comparación con el mes de junio, se han incrementado en un 30%, y el de los cultivos de aceite en un 15%.  El escenario del desastre alimenticio La prensa estadounidense no escatima esfuerzos en describir el escenario del desastre: “Debido a la ola de calor en Estados Unidos los precios de alimentos en todo el mundo se elevarán a alturas cósmicas. Los países subdesarrollados no sufrirán las consecuencias de la sequía. Ellos no consumen tanta carne y productos lácteos como la población de las economías modernas. Pero las consecuencias de una mala cosecha se dejarán sentir plenamente en América Latina, China y los países europeos”.
A excepción de algunos estados del norte en EE.UU. el calor y la sequía se observa ahora en casi en todo el país. Según los expertos, la mala cosecha de maíz repercutirá negativamente en el consumidor común y corriente, ya que es uno de los principales ingredientes de muchos productos. Estados Unidos es el primer exportador del cultivo en el mundo. El maíz es un componente del etanol y es la base de los alimentos para las aves de corral. Además, el maíz se utiliza en la producción de aspirina, de aluminio, de emplastos, de telas, en cosméticos, medicamentos para los resfriados, sobres, pilas, tinta, pintura, penicilina, tapicería, pasta de dientes, sellos, y las vitaminas. Si los precios del maíz suben, ello repercutirá inevitablemente en los precios de estos productos. La economía de EE.UU. ya se encuentra en estado grave. Si no se producen cambios importantes en las condiciones climáticas, los precios de los alimentos continuarán su rápido crecimiento y un número significativo de agricultores se quedarán al borde de la quiebra agravándose la situación económica.
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/49309-La-sequ%C3%ADa-en-EE.UU.-planta-semilla-de-un-colapso-alimenticio-mundial

Los ciegos cubanos van al cine

Cine Cuba.
Ya se han realizado audio descripciones para 21 películas cubanas. Fotos: Raquel Pérez.
No es común ver un grupo de ciegos haciendo cola para entrar al cine, pero los cubanos ya empiezan a acostumbrarse.
Un miércoles al mes en el cine La Rampa de La Habana hay función especial para invidentes, personas con problemas de visión y muy pronto se incluirá también a los sordomudos.
El proyecto se llama "Tocando la Luz" y consiste en agregar audiodescripción a las películas. En pocas palabras, se trata de crear una nueva banda sonora en la que un locutor describe lo que se ve en la escena, evitando montarse con los diálogos.
La iniciativa nace de la mano de Jorge Frómeta, un promotor cultural del Instituto Cubano de Cine (ICAIC) que logró involucrar en el proyecto a la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI). Hasta ahora más de mil personas han asistido a estas funciones especiales.
Nos invitaron a "ver" una de las películas, nos sentamos en la butaca y al cerrar los ojos dimos con una experiencia totalmente nueva. Guiados por la voz del locutor fuimos creando las escenas en nuestra imaginación con esta modalidad de cine que se parece mucho a una radionovela.

"Sienten la película"

Cine ciegos
Más de mil ciegos han acudido al cine La Rampa de La Habana a ver las películas con audio descripción.
A Lázaro Mané, de 14 años, el film que más le gustó fue "El cuerno de la abundancia". Asegura que esta iniciativa les permite integrarse más a la sociedad: "ahora podemos ver una película sin necesidad de estar con una persona vidente al lado", explica.
Ninguno de los entrevistados por BBC Mundo es partidario de que el proyecto se lleve a la TV. Pero Lázaro explica que el cine le permite salir y relacionarse "más con la sociedad". De todas formas, él no es muy casero, toca el bajo en un grupo de salsa y practica además judo.
En la entrada del cine están Alina Quevedo y su hija Liz, una cantante lírica ciega de 28 años, graduada del Instituto Superior de Arte. Explican que con el proyecto han podido "sentir la película con todas sus sensaciones".
Tania Calvo tiene 42 años y hacía décadas que no iba al cine. La última película que recuerda es "La vida sigue igual" de Julio Iglesias. Pero desde que comenzó esta iniciativa "he oído todas las películas y me han gustado casi todas. Estoy contenta por el espacio que han creado para nosotros".

Una "barrera" menos

Jorge Frómeta
A Jorge Frómeta se le ocurrió la idea cuando vio la película argentina “Al fin el mar” con audio descripción.
Frómeta explica que técnicamente se apoyan en el trabajo del grupo de doblaje de ICAIC y agrega que es una labor multidisciplinaria, "hay que hacer un nuevo guión, buscando las palabras exactas y que quepan en los espacios vacíos de diálogo".
Por el momento ya se han presentado 21 películas, entre ellas "Se permuta", "La muerte de un burócrata", "Los dioses rotos", "Miel para Ochún", "Elpidio Valdez", "Rojo", "Cha cha cha", "Y sin embargo" y "José Martí, el ojo del canario".
"Había gente que con 68 años nunca había ido al cine", dice Frómeta.
"Hasta ahora el cine había sido una actividad cultural vedada para nosotros", agrega Guillermo Rodríguez, secretario de Cultura de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI).
La asociación, que cuenta con más de 30.000 miembros en el país, ya está trabajando para extender la iniciativa a toda la isla. Rodríguez nos asegura que "entregaron a cada provincia un set de seis películas para que se inicien las funciones".

Un cine caro

Lázaro Mané
Lázaro Mané no quiere que la iniciativa se lleve a la televisión porque eso le restaría la posibilidad de salir y sociabilizar.
El costo de hacer una audiodescripción es muy alto e implica el trabajo de ocho especialistas durante por lo menos un mes. Ahorran un poco trabajando con películas cubanas porque sus directores ceden los derechos cuando se les explica el proyecto.
La ANCI logró que el precio de la entrada se redujera a la mitad para sus asociados, así que solo pagan 4 centavos de dólar. El proyecto se financia con el presupuesto del Estado porque el total de dinero recogido en taquilla hasta el momento no llega a los US$50.
Ahora están buscando otras asociaciones de ciegos del mundo para ampliar el banco de películas intercambiando las cubanas con las de otros países.
Además prevén subtitular los films cubanos para extender la iniciativa a los sordomudos.

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